martes 7 de junio de 2011

Disparo de Compras

¿qué es Disparo de Compras? Es un proyecto anual de Eduardo Gómez Escamilla, ganador de la beca FONECA (PECDA) 2009 en el área de Jóvenes Creadores, en Fotografía por parte de CONARTE, en Monterrey, México. La premisa es simple, una persona gasta 500 pesos en lo que se le ocurra. Con ello, el fotógrafo realizará una sesión donde involucrará lo comprado.

La exposición individual de este proyecto fue el 23 de febrero, 2011 en la Galería CONARTE con permanencia de dos meses.

Los géneros son diversos, las opciones también. Recibir más de mil botones para empezar este arriesgado proyecto, disponerlos en la mesa de mi comedor, ordenarlos por colores y tamaños, y no saber qué rayos hacer con ellos. Para empezar, debo provocar que éstos tengan una relación con el modelo. Con la frustración que impera en esta primera exploración, me lanzo a una alberca, y trabajo con mi modelo la serie Inalcanzable, donde el chico fotografiado, Moisés, lucha por recoger uno de los botones que caen al suelo debido a la falta de un botón para su camisa. Jugar con el deseo de obtener algo que no se tiene; abandonar y renunciar a mis compras, abrir y acoplarme al otro. ¿En qué lío me he metido?

Todo sea para dejar de ser tan egoísta. ¿De qué otra manera más que dejando al otro que ponga mano como reflejo de sus necesidades y sueños a través de los objetos comprados?

El reto recae en cómo puedo hacer yo que una bola de boliche, una base para hacer pasteles, un ducto de tubo, un gusano de colores, una muñeca, unos lentes de soldador, tengan sentido con mi persona y el reflejo que manejo de la sociedad misma a través del personaje que habita en las series fotografiadas.

A veces me preguntaba qué pensaban los compradores cuando hacían sus compras. Intuía que querían una orgía sexual en fotografía, o una fiesta folclórica, debido a la cantidad de objetos temáticamente relacionados que me daban. Tenía que alejarme de lo obvio, adaptar esas compras a mi estilo fotográfico, produciendo otro contexto. Y de allí se presentaba una dificultad terrible, puesto que, cómo descontextualizas algo tan literal en cuanto a su función se refiere.

Una de las primeras compras fue una cámara desechable, que como sabemos, cumple la intención utilitaria de tomar fotografías. La regla de oro es, la compra tiene que estar integrada en la composición. Después de mirar el visor de ésta y notar lo atractivo que se veía en ella, decidí integrarla, insertándola al lente de mi DSLR. En el visor de mi cámara, a través del objetivo, podía ver el visor de otra cámara, lo cual resultaba en un encuadre casi desenfocado y turbio. Era demasiado elegante; tanto, que decidí vestirme cual si fuera el máximo ídolo, y me puse a bailar en mi cuarto, mientras el auto-disparo de mi cámara, disparaba. Así nació la serie fotográfica I’m on TV. Los sueños tan ingenuos y tan vívidos, que estéticamente, son hermosos.

No porque la búsqueda del individuo sea decadente, significa que no sean valiosos, puesto que los soñadores que de alguna manera creativa, fantasean, son tan vivaces e importantes como cualquier otro. Grandes en medio de su soledad, por un instante.

La unidad temática del Disparo de Compras es una oda a la soledad, festejándola y pudriéndose en ella, y cuando salimos al exterior, encontrarse en medio de la nada. Para ello, se debe tener un auténtico conocimiento sobre ésta. Durante el 2009, terminaba de estudiar mi carrera y al mismo tiempo, por las tardes, un diplomado en arte dramático. Todo se reducía a estas actividades y a los fines de semana cerrado en casa, trabajando en el proyecto. Había que hacer que los objetos adquirieran también el sentido de soledad.

Para ello, en la serie Bluish Fuckness, usé el azul como elemento del ser sensible. Trabajé los autorretratos con mucha dificultad. Me sentía frustrado con el proyecto y con mi propia soledad que sentía que no podía decirle mucho a la cámara. Sentí que mi proceso creativo había terminado junto con la tristeza que experimentaba. En el piso tenía un tragaluz que me había comprado un músico. Cuando lo adquirí no tenía idea que tragaluz era el nombre de ese objeto. Tenía los autorretratos en mi computadora, con la pintura azul como la única compra usada en esa serie. Un tragaluz en el piso. ¿Qué hacer ante tanta frustración? Golpearme con un tragaluz. ¿Cómo? Golpeando el tragaluz pegado al lente a las fotografías en la pantalla de la computadora. Eso me relajó tanto y produjo otra clase de fotografía espontánea en donde los sentimientos explotaban en su máxima expresión con la ayuda del tragaluz, siendo un momento auténtico e interesante, visualmente caótico.

La primera serie que forma parte de esta historia no fue tomada sino hasta casi al final del proyecto. Se titula Push Push Play e incluye la mayor cantidad de compras usadas en una misma sesión fotográfica: pintura, confeti, base de pasteles, batidora, ducto de tubo, harina y obleas de colores, creando la máxima fiesta de ensueño y desmadre que jamás había hecho antes. No podía dejar de pasar esta serie, porque soñaba con que mi personaje fuera celebrado y enaltecido como la gran figura estrella musical; así mismo, quería darle una energía distinta al objeto, en este caso, a un ducto de tubo en forma de micrófono. Se desarrolla una apreciación musical tremenda de todo lo que hemos sentido gracias al conjunto de sonidos. Push Push Play nace ya como el dominio total del Disparo de Compras, usando un sinfín de objetos de una manera linda, produciendo en el modelo momentos en los que brilla, en los que produce que yo, fotógrafo, me sienta motivado por usar diferentes encuadres, por saltar tanto como él, celebrar la vida, y por lo tanto, realizar una fotografía espontánea, viva, natural, partiendo tan sólo de nuestros cuerpos y lo impredecible.

¿Cómo hacer que los objetos tengan vida sin contar con un modelo para dársela? En la segunda serie en la historia, titulada Infancia, cuento con una buena cantidad de juguetes, que van desde una muñeca, hasta unos cochecitos. Por alguna extraña razón me sentí más identificado con la muñeca; me recordó a temprana edad que le tenía miedo a Chucky y quería reflejar lo que provocan los muñecos en el infante a temprana edad; algunos son tétricos. Que mejor que ésta vuele y te mire a los ojos para aniquilarte y hacer que te escondas en la cama. El proceso realmente fue muy sencillo: aventarla una y otra vez al piso con exposición algo lenta usando el flash del mono-luz. Logré que tuviera vida sin necesidad de un modelo. Era sólo yo teniendo una comunicación con esa muñeca.

I’m on TV no es la única serie en la que un objeto aparece en todo el encuadre a pesar de ser aparentemente imperceptible. La serie Danger’s Outside también lo es, usando la base para hacer pasteles como reflejo para encuadrar la acción en bulbo de unos fuegos artificiales.

En First Day I Left Home, los colores en la imagen son producidos por un gusano multicolor que muevo al ritmo de una exposición lenta con una apertura abierta, durante el atardecer. En esta serie, donde se muestra a mi personaje saliendo de casa y explorando el mundo, casi no podía trabajarse esa vivacidad que recurro en otras series como Push Push Play, debido a que las calles eran un mundo nuevo para él. A mi modelo casi no le di instrucciones, las acciones eran leves: correr al fondo de una cuadra, sostener una pelota, caminar. Para aclarar la confusión en la que estaba mi personaje y hacer que la fotografía estuviese viva, tuve que manejar los colores y el enfoque tan descuidado y desordenado como fuese posible. Allí, se adquiere parte del proceso de la fotografía espontánea porque no hay una idea precisa de cómo se verá el resultado final, tan solo una noción.

El rojo también juega un papel muy importante en mi fotografía, reflejando al cuerpo agresivo, vivo y cálido; erótico. En la serie Masturbación se usó una tela roja para difuminarla por todo el espacio en una exposición lenta que me permitía también moverme por el espacio, desnudo, envolviéndome en un rojo latente, satisfaciéndome a mí mismo como un ser que no comparte su sexualidad con el otro, debido a la inminente soledad que explora.

No todos los objetos cumplieron con las necesidades adaptables en mi fotografía. Poner las compras diversas de uno en una misma serie hubiera sido catastrófico por la lectura de la imagen, salvo las excepciones, como los botones y los hilos de colores, por ser de la misma índole. Hubo otras compras con las que jamás me relacioné pero me parecieron algo graciosas como compras: incienso aromático, una pirámide egipcia, un seno para jugar dodgeball, un juguete de cerdito. Hubo una que me causó tanta gracia que si llegué a usar como juego, un pizarrón para niños artistas. No permití que me compraran animales porque no me gustan y me hubiera dado un tiro viviendo con ellos y tratando de tomar mis fotografías entre sus ruidos, ladridos o lo que sea que se atrevan a hacer. Hubo compras que adoré pero jamás llegué a usar, como la bufanda de los 500 pesos.

El Disparo de Compras fue un exitoso primer experimento de la fotografía espontánea, retratando la imperfección en su máxima expresión. El mundo es tan incierto como para no explorarlo de manera incierta.

01/18 Push Push Play

Compras usadas: harina, ducto de tubo, batidora, obleas de colores, confetti, pintura, base para hacer pasteles

Año: 2010 Digital









02/18 Infancia

Compra usada: muñeca

Año: 2009 Digital




03/18 Payaso Insatisfecho

Compras usadas: sombrero, nariz de payaso

Año: 2009 Digital



04/18 Inalcanzable

Compra usada: botones

Año: 2009 Análoga Desechable



05/18 What's a Relationship?

Compra usada: listón blanco

Año: 2009 Digital
















06/18 Bluish Fuckness

Compra usada: tragaluz, pintura

Año: 2009 Digital